martes 6 de diciembre de 2011

Instantáneo.

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No tengo paciencia. Al menos en eso me muevo al ritmo de los tiempos: lo queremos todo, lo queremos ya, y, a poder ser, sin esfuerzo. En esta era del homo instantaneus, la tecnología se nos presenta como la panacea de todos nuestros males: con tecnología, nos prometen, se puede todo, se puede ya, y se puede sin esfuerzo.
Pues va a ser que no. Basta con darse una vuelta por las clases de idiomas. Los alumnos tienen acceso casi ilimitado a recursos para aprender idiomas: podcasts, videos, textos, diccionarios, redes sociales... Pero no aprenden. O al menos, no más rápido de lo que lo hacíamos antes los que no disponíamos de dichos medios. Antes bien: a menudo, uno tiene la impresión de que se aprende menos y peor. No soy precisamente yo alguien a quien se pueda acusar de aversión a la tecnología -mi bien merecida fama de computer freak me precede- , pero no dejo de reconocer que es un error delegar en un amasijo de ceros y unos algo que es específicamente humano: la voluntad de aprender, y el esfuerzo que ello lleva aparejado. Como tantas veces en la vida, la mejor respuesta a esta dicotomía nos la ofrece el sentido común: lo fundamental para aprender es el propio estudiante y su esfuerzo: los profesores y recursos de que disponga, tecnológicos o no, siempre serán algo secundario.
Sirva este ya demasiado largo preámbulo pseudofilosófico de indigesto acompañamiento del plato principal de este post: se trata de un cacharrillo online que me he encontrado por esas internetes de Dios, y que, por la sencillez y rapidez de su funcionamiento, hace honor al título de estas líneas. Vaya por delante que el mérito es del autor del software, Feross Aboukhadijeh, estudiante de informática de la Universidad de Stanford. Yo, por desgracia, de programar "ni papa", así que simplemente lo he traducido, he adaptado las opciones para que resultaran más cómodas al usuario hispanohablante y lo he instalado en mi propio servidor en esta dirección web. Tiene este aspecto:

Se trata de algo muy, muy sencillo: no es más que uno de tantos recursos en internet que nos permiten repasar vocabulario por medio de tarjetitas. Lo diferente de este software es la rapidez con que nos permite crear las tarjetas. Imaginemos que queremos repasar el vocabulario alemán referido a fenómenos atmosféricos: lluvia, viento, nevar, nuboso, etc. Bien, pues sólo tenemos que introducir la lista de términos en español, seleccionar como idioma de partida el español y como lengua de llegada el alemán y ... voilà! El software se encarga de buscar los términos alemanes correspondientes y crear las tarjetitas. ¿Cómo lo hace? pues con el traductor automático de google. Sí , ya sé los problemas que dan los traductores automáticos, pero podéis hacer la prueba, y veréis que mientras que el vocabulario que introduzcamos no sea especialmente ambiguo, la traducción que se nos ofrece de los términos es normalmente la correcta. Este software tiene sus limitaciones: por ejemplo, no permite guardar las listas, así que simplemente podemos ir guardándolas en un documento de word, y "pegarlas" de nuevo cuando queramos volver a practicarlas. Una sugerencia: si queremos practicar sustantivos alemanes, es una buena idea introducir los términos en español con artículo: así, en vez de "Mond" como equivalente de "luna", obtendremos "der Mond" como equivalente de "la luna". Viel Spaß... y a trabajar.

miércoles 30 de noviembre de 2011

The King's Speech.

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Todos los que comenzamos a aprender el alemán de mayores hemos pasado por algo similar a la pesadilla que experimenta Jorge VI en esta muy recomendable película: ese sudor frío antes de empezar a hablar, el pánico a atrancarnos, a no ser capaces de llegar al final de la frase, el miedo al ridículo... Y es que los profesores de alemán a veces olvidamos lo difícil que resulta a un estudiante construir una frase medianamente comprensible y correcta: que si el verbo al final, que si esto rige dativo, que si aquello genitivo, que si el género de la palabra, que si la maldita preposición... Resulta descorazonador, sobre todo comparándolo con otros idiomas plug and play como el inglés. Al igual que el terapeuta interpretado por Geoffrey Rush, debemos encontrar una forma de relajar los espasmos que nos provoca el miedo a la construcción de frases. Quizás una de las claves sea una fórmula bien conocida y , además, de sentido común: si nos resulta difícil construir frases, no lo hagamos: tratémoslas como si fueran palabras. Memoricémoslas, copiemos frases hechas y adaptémoslas a nuestros propósitos comunicativos.
Lo bueno de que internet tenga ese abrumador tamaño es que siempre hay alguien que ha tenido una idea antes que uno, y que probablemente la haya puesto en práctica mejor de lo que uno lo hubiera hecho. Este es el caso de Tatoeba. No me voy a extender demasiado en explicar la herramienta, ya que más abajo os dejo el vídeo en el que los autores describen su sitio web mejor de lo que lo pueda hacer yo (está en inglés, pero desde su página web se pueden poner subtítulos en español). Baste decir que se trata de un proyecto para crear una gigantesca base de datos multilingüe de frases traducidas, que todos podemos consultar y a la que todos podemos contribuir simplemente registrándonos. Una característica esencial de este proyecto es su carácter de "libre": en este proyecto no hay nada con Copyright: somos, por ejemplo, libres de descargar la base de datos de frases completa (un archivo de texto (.csv) de ¡60 MB! y utilizarlo para lo que queramos: para un manual de idiomas, para una investigación, para construir otra herramienta... lo que sea. Aquí no van a aparecer los señores de la SGAE con el sable; las frases las crean los usuarios y pertenecen a los usuarios. Os invito a trastear un poco el sistema para explorar las posibilidades que ofrece: podemos aprender mucho buscando frases traducidas del alemán al español, (o a la inversa), o intentar traducir las que estén a nuestro nivel. También podemos corregir una traducción o sugerir otra mejor... Vamos, internet tal y como debería ser.

viernes 25 de noviembre de 2011

Jetzt mal im Ernst.

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Se acabaron las bromas. Y esto se percibe claramente desde la perspectiva de un profesor de idiomas: ahora, antiguos alumnos que nunca mostraron gran interés por el alemán se dejan caer por mi despacho diciendo: "perdona, ¿me podrías echar un ojo al curriculum? Resulta que estoy pensando en buscar trabajo en Alemania. Aquí, de todas formas, no hay nada, así que no tengo nada que perder". Y es que hasta hace unos meses veíamos aquello de salir a trabajar al extranjero como una exótica extravangancia de algunos jovenzuelos aventureros, que seguíamos con curiosidad en programas del tipo de Españoles por el mundo. Pero ahora hemos pasado del me apetece salir a trabajar fuera al no me queda mas remedio que buscarme las habichuelas por esos mundos de Dios.
Bien, pues dado que es normal que mucha gente no sepa por dónde empezar a buscar, he creado en la columna de la izquierda unos enlaces de búsqueda que nos llevarán automáticamente a algunas de las principales bolsas de empleo alemanas. La búsqueda está prediseñada para que sólo nos muestre aquellas ofertas que contengan el requisito "Spanischer Muttersprachler", ya que ésta, lógicamente, es la única característica a nuestro favor en el extranjero con la que contrarrestar nuestros déficits lingüísticos en alemán. Hay de todo: desde teleoperadores para call centers hasta traductores, pasando por informáticos, empleados de turoperadores, químicos, babysitters, etc, etc. Espero que a algunos (a poder ser, a muchos) os sea de utilidad. Así que lo dicho: a pesar de todo, Kopf hoch und viel Glück!

jueves 8 de septiembre de 2011

Gratis, kostenlos, kostenfrei, umsonst, für lau...

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Internet nos tiene acostumbrados al gratis total: los contenidos/servicios online que son gratis, porque son gratis, y lo que no, pues... nos los tomamos también gratis por nuestra cuenta. El caso es que hoy en día parece realmente difícil que una empresa encuentre un modelo de negocio rentable cuando ninguno de nosotros está dispuesto a aflojar ni un céntimo por nada que nos llegue a través del cable del teléfono. Por eso resulta digno de mención el caso de empresas como Langmaster. Se trata de una compañía checa que oferta productos (online y offline) de aprendizaje de idiomas. Lo interesante de esta compañía es lo poco habitual de su estrategia comercial: ofrecer servicios completos y de calidad... gratis. Me explico: hace ya algún tiempo que pusieron al alcance del común de los mortales tres cursos online muy, pero que muy completos de alemán inicial, intermedio y avanzado (y también de inglés, español, italiano y francés, dicho sea de paso). Se trata de cursos interactivos multimedia, con sus ejercicios de escucha, de rellenar huequecitos, de comprensión lectora... vamos, de todo; de hecho, me suena haber leído por algún lado que el curso de alemán tiene contenidos de la editorial Hueber, que en principio es garantía de calidad. Desde el enlace que he dado más arriba se puede acceder directamente al curso de alemán sin necesidad de que nos registremos, aunque el registro tiene la ventaja de que el sistema irá archivando nuestros progresos y los módulos que nos quedan por hacer. Lo dicho, muy recomendable.

Pero además, por si esto fuera poco, esta compañía ofrece dichos cursos para que los descarguemos; de hecho, tienen licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 3.0. Eso sí, debo advertir que estos cursos en realidad son módulos SCORM que sólo funcionan dentro de un sistema de teleaprendizaje como moodle o similares, con lo que la descarga sólo merece la pena para docentes que quieran integrarlos dentro de la plataforma de aprendizaje virtual de su institución.

Pero, se preguntará alguno, y estos señores ¿cómo ganan dinero? Bueno, pues yo tampoco lo sé, pero por lo pronto parece una estrategia de márketing bastante efectiva para hacerse un nombre tanto entre usuarios "de a pie" como, y muy especialmente, entre instituciones educativas, que parecen ser el principal objetivo de su modelo de negocio.

Y que conste: no tengo nada, nix, gar nix, überhaupt nichts, que ver con estos señores, ni me pagan comisión ni nada... aunque me gustaría. Pero creo que cuando se hacen las cosas bien, hay que reconocerlo y apoyarlo.