
Siguiendo con mi campaña de acoso cibergermánico de estas vacaciones, os dejo aquí una foto im-presionante del castillo de Neuschwanstein (el del rey loco, vamos). Vale que el castillito en sí sea un poco cursi y hasta hortera; pero la estampa del paisaje es magnífica. En cualquier caso, simboliza muy bien uno de los aspectos que más me gusta de Alemania: esos paisajes de cuento de los bosques alemanes, donde a cada paso parece acecharnos un duende o una bruja... y a lo mejor lo hace.
Por cierto: esta imagen funciona muy bien como fonde de escritorio: si os fijáis, la parte izquierda es bastante oscura, con lo que los iconitos habituales son bien visibles; el resto... dejadlo limpio, que un escritorio lleno de iconos agobia. Para ponerla en el escritorio, pinchad primero en la imagen. Como veréis, es grande, grande. Luego, pinchando con el botón derecho del ratón seleccionamos "establecer como fondo de escritorio". Y ya está.
Noch etwas: seguro que esta imagen tiene derechos de autor, que en cualquier caso desconozco. Si el dueño nos pide que la retiremos, lo haremos. Aunque , la verdad, sería una lástima.


